Eibar y su industria, grandes protagonistas de la embajada flotante del «Ciudad de Toledo».
Una valiosa cinta histórica, conservada por el Archivo Municipal de Eibar y custodiada en la Filmoteca Vasca, rescata el hito en el que la maquinaria de precisión y la mítica firma Alfa abrieron los mercados de América Latina a bordo de un barco ferial en 1956.
En el verano de 1956, la vanguardia industrial de Éibar se embarcó en una de las travesías más ambiciosas de la época. A bordo del Ciudad de Toledo —un buque botado en 1954 por la Compañía Euskalduna de Bilbao para la Compañía Trasmediterránea y acondicionado como una gran exposición flotante—, los talleres y fábricas eibarresas se convirtieron en el corazón del escaparate con el que España quiso mostrar su capacidad técnica y artística en 33 puertos de 16 países latinoamericanos.
Inaugurada el 5 de agosto de 1956, esta feria itinerante tuvo en las empresas metalúrgicas de Éibar a sus mejores embajadoras. Famosas internacionalmente por su estricta precisión mecánica, las firmas de la localidad llenaron las bodegas del navío con demostraciones en vivo de maquinaria industrial y herramientas automáticas, posicionando la tecnología eibarresa en la cumbre del desarrollo del momento.
Alfa: el escaparate del milagro manufacturero vasco
Dentro del recorrido ferial dentro del barco, la icónica fábrica eibarresa Alfa asumió un rol estelar que se dividió en dos áreas clave:
Pabellón de consumo en la bodega nº 2: Convertida en un vistoso estand de proyección internacional, la bodega albergó los modelos de consumo más punteros de la época, destacando la célebre máquina de coser Alfa A. Presentada como un hito del diseño y la manufactura, impactó por su ensamblaje mecánico perfecto y su estética moderna.
Maquinaria de alta precisión: Más allá del ámbito doméstico, la potente fundición de Alfa exhibió componentes mecánicos de alta tecnología y herramientas automáticas en pleno funcionamiento. La cinta inmortaliza el recorrido de las cámaras por estos talleres flotantes, alabando la destreza técnica de la mano de obra vasca.
Junto a la empresa Alfa aparecen los expositores de la empresa fundada por Patricio Echeverria en Legazpia y de empresa donostiarra Delaunet.
La huella en Veracruz custodiada en la Filmoteca Vasca
El impacto de Éibar en esta expedición no solo quedó en el recuerdo, sino en el patrimonio audiovisual. El propio Ayuntamiento de Eibar conserva una cinta de metraje de 3 minutos y 10 segundos, depositada en la Filmoteca Vasca en Donostia, que documenta el éxito de la misión.
En la grabación se observa uno de los momentos cumbre de la travesía: la entrada del buque en el puerto de Veracruz (México) y la recepción oficial encabezada por el representante de España y el entonces gobernador del estado de Veracruz, Marco Antonio Muñoz Turnbull (1950-1956), junto a su esposa. Este documento histórico certifica cómo la destreza industrial de Éibar logró cruzar el Atlántico y convertirse en la gran protagonista de la presencia internacional española a mediados del siglo XX.
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